Si sentís que el sueldo “se evapora”, casi nunca es por falta de voluntad. Es porque no hay un sistema simple que te diga qué hacer con tu dinero antes de que el mes te pase por arriba. En esta guía vas a aprender a armar un presupuesto simple (de verdad), con números claros y sin planillas complicadas.
La idea no es controlar cada café, sino tomar 3–4 decisiones correctas que sostengas en el tiempo.
Qué es (y qué no es) un presupuesto
Un presupuesto es un plan para tu dinero: cuánto entra, en qué se va, y cuánto querés que quede para objetivos (ahorro, deudas, inversiones). No es un castigo ni un registro obsesivo de gastos.
- Es: un mapa para decidir.
- No es: una auditoría diaria de tu vida.
El presupuesto simple en 4 pasos
1) Definí tu “número real” de ingresos
Tomá el ingreso neto mensual (lo que te queda en la mano). Si sos independiente y tus ingresos varían, usá el promedio de los últimos 3 a 6 meses y elegí un número conservador.
- Si cobrás fijo: ingreso neto del mes.
- Si cobrás variable: promedio y margen de seguridad (por ejemplo, 10%).
2) Separá tus gastos en 3 baldes
Para empezar desde cero, usá solo estas categorías:
- Necesidades: alquiler/hipoteca, servicios, comida, transporte, salud.
- Estilo de vida: salidas, delivery, hobbies, suscripciones, gustos.
- Objetivos: ahorro, fondo de emergencia, pago de deudas, inversión.
Esta estructura es potente porque te permite ajustar sin discutir con 25 categorías.
3) Elegí una regla base (y adaptala)
Las reglas tipo 50/30/20 pueden servir como punto de partida, pero no como dogma. Probá esta versión flexible:
- 55–65% necesidades
- 15–25% estilo de vida
- 15–25% objetivos
Si hoy estás muy justo, podés arrancar con 5% a objetivos. Lo importante es que exista una línea “objetivos”, aunque sea chica: es lo que cambia tu dirección.
4) Automatizá para no depender de fuerza de voluntad
El presupuesto funciona cuando se ejecuta casi solo. Dos automatizaciones clave:
- Pago automático de servicios/deudas (si es posible).
- Transferencia automática a “Objetivos” el mismo día que cobrás.
Si podés, creá una cuenta o subcuenta separada para objetivos. El dinero “fuera de vista” es más difícil de gastar.
Ejemplo con números (sin planilla)
Supongamos que tu ingreso neto mensual es de $1.000.000.
- Necesidades (60%): $600.000
- Estilo de vida (20%): $200.000
- Objetivos (20%): $200.000
Ahora convertimos eso en acciones:
- El día que cobrás, transferís $200.000 a “Objetivos”.
- Pagás lo básico (necesidades) con una cuenta principal.
- Tu “estilo de vida” lo manejás con un límite semanal: $200.000/4 ≈ $50.000 por semana.
Este último punto es clave: pensar en semanas reduce la sensación de “me queda todo el mes” y mejora el control sin esfuerzo.
Checklist de 15 minutos para dejarlo armado hoy
- Anotá tu ingreso neto (o promedio).
- Listá tus 5–10 gastos de necesidades más grandes.
- Elegí un porcentaje inicial para objetivos (aunque sea 5%).
- Definí un límite semanal para estilo de vida.
- Programá 1 transferencia automática a objetivos.
- Elegí un día fijo de “revisión semanal” (por ejemplo, domingo 18:00).
Si hacés solo esto, ya pasaste de “improvisar” a tener un sistema. La mejora viene con la repetición, no con la complejidad.
Cómo ajustar cuando el presupuesto no cierra
Si al hacer el ejercicio te da negativo, no significa fracaso: significa que el sistema está mostrando un problema real. Probá este orden:
- Reducí fricción: cancelá o pausá suscripciones y gastos invisibles.
- Renegociá necesidades grandes: alquiler, planes, seguros, transporte.
- Bajá temporalmente el estilo de vida con un límite semanal.
- Subí ingresos: horas extra, freelos, venta de cosas, cambio de rol.
La mayoría de la gente intenta empezar por el punto 4 (subir ingresos) y se frustra; muchas veces hay margen antes.
Errores comunes (y cómo evitarlos)
- Querer hacerlo perfecto: empezá con 3 baldes y mejorá después.
- Olvidar gastos “no mensuales”: anualidades, regalos, mantenimiento. Solución: creá una mini-categoría “gastos del año” dentro de necesidades.
- No separar objetivos: si el ahorro queda “para fin de mes”, casi nunca llega.
- Medir solo en dinero, no en hábitos: tu meta es sostener el sistema 3 meses.
FAQ (preguntas frecuentes)
¿Necesito una app o una planilla?
No. Para arrancar, alcanza con tu banca online y una nota con tus 3 baldes. Si te ayuda, sumá una app después, pero no lo conviertas en condición.
¿Qué hago si tengo deudas?
En “Objetivos” poné primero deuda cara (tarjeta/consumo) y armá un plan. Aun así, mantené un mínimo para emergencia, aunque sea pequeño, para no volver a endeudarte ante cualquier imprevisto.
¿Y si mis ingresos varían mucho?
Usá un ingreso base conservador y creá una regla: el extra se divide entre objetivos y amortiguación (meses flojos). La estabilidad se construye.
¿Cada cuánto reviso el presupuesto?
Una vez por semana (5–10 minutos) y un cierre mensual (20–30 minutos). Más frecuencia suele cansar y menos frecuencia te deja sin rumbo.
Próximo paso recomendado
Si querés una guía paso a paso para ordenar tus gastos sin abrumarte, seguí la Ruta Presupuesto simple.
Y si todavía no sabés qué priorizar, empezá por /empezar/ o elegí tu foco en /objetivos/.