Fondos de hundimiento: cómo pagar gastos anuales sin endeudarte (guía paso a paso)

Si cada año te sorprenden gastos como el seguro, impuestos, matrícula escolar o el mantenimiento del auto, no es mala suerte: es falta de planificación. La herramienta más simple para evitar endeudarte cuando llegan esos pagos es crear fondos de hundimiento (sinking funds): bolsillos de ahorro con un objetivo y una fecha.

En esta guía vas a aprender qué son, cómo calcular cuánto separar por mes y cómo implementarlos sin planillas complicadas.

Qué es un fondo de hundimiento (y en qué se diferencia de un fondo de emergencia)

Un fondo de hundimiento es un ahorro destinado a un gasto previsible que ocurrirá en el futuro, aunque no sea mensual. La clave es que el gasto es esperado y tiene un monto aproximado.

  • Fondo de emergencia: para imprevistos (salud, pérdida de ingreso, urgencias).
  • Fondo de hundimiento: para gastos planificados (impuestos anuales, regalos, vacaciones, mantenimiento).

Cuando mezclás todo en “ahorros”, suele pasar que usás el dinero destinado a un objetivo para otro. Separar por fondos evita esa confusión y reduce el estrés.

Por qué los gastos “anuales” te desordenan el presupuesto

El presupuesto mensual funciona bien con gastos mensuales (alquiler, servicios). El problema aparece con gastos que:

  • no ocurren todos los meses,
  • son relativamente grandes,
  • y llegan de golpe.

Si no los anticipás, terminás en una de estas tres situaciones: 1) tarjeta de crédito y cuotas, 2) pedir prestado, o 3) recortar gastos esenciales ese mes. Ninguna es ideal.

Paso 1: lista tus gastos no mensuales (los “predecibles”)

Empezá con una lista simple. Podés mirar tus movimientos del último año o pensar en categorías típicas:

Ejemplos de gastos ideales para un fondo de hundimiento

  • Impuestos o tasas anuales / semestrales
  • Seguro del auto / hogar
  • Mantenimiento del auto (neumáticos, service)
  • Salud: anteojos, chequeos, tratamientos
  • Educación: matrícula, materiales
  • Regalos y celebraciones
  • Vacaciones
  • Renovación de equipos (celular, computadora)

Consejo práctico: si un gasto te tomó por sorpresa más de una vez, probablemente merece su propio fondo.

Paso 2: calculá cuánto separar por mes (fórmula simple)

La cuenta base es:

  • Aporte mensual = Monto estimado del gasto ÷ Meses hasta la fecha de pago

Si el gasto es variable, no busques exactitud perfecta: buscá una estimación razonable y revisala cada 3 meses.

Cómo estimar el monto cuando no lo sabés

  • Revisá el último pago (si lo tenés).
  • Sumá un margen de 10% a 20% (inflación, aumentos, imprevistos).
  • Si es un gasto grande, dividilo en “mínimo” y “deseable” (dos niveles).

Paso 3: elegí dónde guardar cada fondo (sin complicarte)

No necesitás una cuenta por fondo. Podés elegir según tu realidad:

  • Método 1 (simple): una sola cuenta de ahorros + registro de saldos por fondo (en notas o planilla).
  • Método 2 (ordenado): subcuentas/buckets si tu banco o billetera lo permite.
  • Método 3 (ultra visible): “sobres” digitales o físicos para quienes necesitan ver el dinero separado.

Si todavía estás armando tu sistema, te puede servir empezar por lo básico en /empezar/ y luego conectarlo con tus objetivos financieros.

Ejemplo completo: fondo para seguro anual + mantenimiento del auto

Supongamos que querés cubrir dos gastos:

  • Seguro anual: estimás 360 USD (o su equivalente) y lo pagás en 12 meses.
  • Mantenimiento del auto: estimás 240 USD y lo pagás en 6 meses.

Aplicando la fórmula:

  • Seguro: 360 ÷ 12 = 30 por mes
  • Mantenimiento: 240 ÷ 6 = 40 por mes

Total: 70 por mes destinados a fondos de hundimiento.

Qué pasa si un mes no podés aportar

  • Si falta poco para el pago, priorizá ese fondo (fecha más cercana).
  • Reducí temporalmente un fondo menos urgente (por ejemplo, “vacaciones”).
  • Si se repite, ajustá el presupuesto base: tal vez el aporte mensual es demasiado alto para tu ingreso actual.

Errores comunes (y cómo evitarlos)

  • Crear demasiados fondos: empezá con 2 a 4 y sumá con el tiempo.
  • No poner fecha: sin fecha, el aporte mensual se vuelve arbitrario.
  • Usar el fondo para otra cosa: si “tomás prestado”, anotá y devolvé (como si fuera un mini préstamo interno).
  • No revisar montos: actualizá tus estimaciones al menos cada trimestre.

Cómo integrarlo a tu presupuesto (sin planillas)

Si usás un presupuesto mensual, sumá una línea llamada “Fondos de hundimiento” y separá el total mensual. Luego, dentro de ese total, dividís por objetivos.

Si preferís un enfoque de control total, también podés combinarlo con un presupuesto base cero. Y si querés un camino guiado, mirá la ruta de presupuesto simple.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Un fondo de hundimiento sirve si tengo deudas?

Sí, y suele ser recomendable. Si no armás fondos para gastos predecibles, es común que vuelvas a endeudarte cuando llegan. Podés empezar con un fondo pequeño para los pagos más cercanos y, en paralelo, trabajar tu estrategia de deudas.

¿Cuánto debería tener en fondos de hundimiento?

Depende de tus gastos anuales. Una forma rápida es sumar los gastos no mensuales del año y dividir entre 12. Ese número es un buen objetivo inicial.

¿Qué hago cuando pago el gasto: dejo el fondo en cero?

En general sí: pagás, el fondo vuelve a cero y arrancás de nuevo para el próximo período. Si el gasto se repite cada año, el sistema se vuelve automático.

¿Puedo usarlo para objetivos grandes como vacaciones?

Claro. De hecho, es una de las aplicaciones más útiles: evitás financiar vacaciones con tarjeta y podés definir un monto realista.

Cierre: el objetivo es que los “gastos sorpresa” dejen de existir

Los fondos de hundimiento transforman un gasto grande e incómodo en una cuota de ahorro pequeña y predecible. Empezá con uno o dos fondos, automatizá el aporte mensual y revisá cada trimestre. En pocas semanas vas a notar más control y menos ansiedad financiera.